You Never Can Tell
Chuck Berry
St. Louis to Liverpool (1964)
dale tu voto!
Recomendado por Marisol

Marisol recomendó esta canción porque "es rock and roll puro!!! Y porque forma parte de una de las escenas de una peli que me gusta mucho… Pulp Fiction!!”.

 All we need is ROCK. Sí, con mayúscula. Porque, señoras y señores, el Sr. Chuck Berry estuvo antes, durante y después de todos. Nacido en la ciudad de Missouri hace ¡85! años tiene en su haber una veintena de discos y más de un clásico. A decir verdad, algunas de sus canciones ayudaron a definir qué es un “clásico”: Johnny B. Goode, Roll Over Beethoven, Rock and Roll Music.

Berry es considerado uno de los pioneros del rock and roll, y puede darse el lujo de contarse entre los ídolos de titanes como John Lennon y Keith Richards. Además, puede señalar orgulloso algunos temas suyos en la lista de covers realizados por los Fab Four de Liverpool.

El tema que nos recomendó Marisol, cuenta la historia de una boda adolescente y las peripecias de la rutina matrimonial: casa, comida, trabajo, auto. Si bien el título de la canción es You Never Can Tell, también es conocida por una de las frases del estribillo: C’est la vie –en criollo, “así es la vida”-. Si bien el tema data de mitad de la década de los '60 -escrito por Berry mientras purgaba una condena por delitos sexuales-, se convirtió en una canción de culto de la mano de Quentin Tarantino: es el tema que Mia Wallace y Vincent Vega (Uma Thurman y John Travolta respectivamente) bailan en el concurso de baile de una típica cafetería americana. Escena clave de una película que cambió para siempre el modo de hacer y ver cine: Pulp Fiction.

Chuck Berry ya había tenido otra participación en un clásico del cine. Esta vez, la década es la de los '80, y la película, una que sabemos todos: Volver al Futuro. Marty McFly toca Johnny B. Goode en la fiesta de la escuela de sus padres, 10 años antes de la edición del disco original.

Padre –a esta altura, “abuelo”- del rock, ídolo de ídolos, un viejito piola. Ya sea cortando un pastel de bodas, atravesando St. Louis en una camioneta roja del '53 o descosiéndola en la pista del Jack Rabbit Slim's; Chuck Berry es, fue y será un grande. Nosotros decidimos hoy rendirle un merecido homenaje.

Por Romina Felici

 

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El último show de Sex Pistols: ¿fin de la anarquía?

Cuando Johnny Rotten soltó el micrófono aquel 14 de enero de 1978 en Estados Unidos, creyó ponerle fin a la “farsa ridícula” que para él era la banda. Pero hoy, 34 años después, sigue viva en la memoria del punk.

Publicado el Sábado 14 de enero del 2012, a las 19:00


“¿Sintieron alguna vez que los habían estafado?”, preguntó riéndose el cantante Johnny Rotten antes de dejar el escenario el 14 de enero de 1978. Haciéndole honor a su apellido ficticio –su verdadero nombre es John Lydon-, estaba realmente podrido de ser parte de los Sex Pistols. Los consideraba “una farsa ridícula”. Y esa noche, tras el último concierto de la banda en el Winterland Ballroom de San Francisco, dejó la banda que fue precursora del movimiento punk en el Reino Unido.

Paradójicamente, mientras Rotten entonaba los versos de No Fun al cierre del show, se notaba que ninguno de los cuatro se estaba divirtiendo. Cuando cantaba, en cuclillas, “esto no es divertido, esto no es divertido para nada”, parecía más una confesión que otra cosa. Steve Jones tocaba serio la guitarra, igual que Paul Cook con la batería, y Sid Vicious hacía muecas, se estremecía y mostraba claros signos de abstinencia mientras tocaba el bajo.  

Si bien sonaban normalmente, con sus ritmos violentos y la voz agresiva de Rotten, había un clima raro en el escenario. Las de Sid, adicto a la heroína, ya no eran travesuras. Insultos al público, su bajo estampado contra la cabeza de un fan, trompadas a su propio guardaespaldas, un escupitajo de sangre y un puñetazo en la cara a una mujer fueron algunos de los condimentos que le puso a los recitales de esa gira por los Estados Unidos.

Originalmente había sido programada para diciembre de 1977, pero hubo demoras en el trámite de los visados debido a los antecedentes penales de algunos miembros del grupo.

Malcolm McLaren, mánager y artífice de Sex Pistols, se había encargado de buscar lugares para tocar donde se armara quilombo seguro. Es que la audiencia se prendía en todas las provocaciones de este cuarteto que pronunció por primera vez palabras vulgares en la televisión de Inglaterra. Ellos querían crear caos, insultar, transgredir, desafiar, renegar. Y lo hicieron.

Si no eran ellos y sus andanzas, eran sus temas los que generaban polémica. Anarchy In The U.K. y God Save The Queen hablan por sí solos. Y hoy en día está abierta otra polémica: ¿era todo sentido o era todo mentira, una “farsa ridícula”, una estafa, una broma, como calificó Rotten a la banda tras dejarla? ¿Había algún sentido o era todo un plan orquestado por McLaren para hacer plata?

A pesar de que en su primera etapa estuvieron vigentes apenas dos años y medio y llegaron a producir sólo cuatro sencillos y un disco de estudio (Nevermind The Bollocks, Here’s The Sex Pistols), fueron una de las bandas más influyentes de la historia de la música y, particularmente, del punk.

A la remera que reza “Yo sobreviví al tour de los Sex Pistols”, Rotten le agregó con fibrón “pero la banda no”. Sin embargo, todavía hay y habrá más artistas que los mencionarán como referentes. Porque aunque él no lo crea, la banda sobrevivió.



por Sabrina Pagnotta – Uduc!



Comentarios

J Domingo 15 de enero del 2012, a las 14:17

Excelente articulo sabrina, muy bueno!

Azul Domingo 15 de enero del 2012, a las 19:41

Long live Sex Pistols! Me encantó la nota.

Matias Lunes 16 de enero del 2012, a las 16:22

Muy bueno el articulo..


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